Videojuegos independientes: La industria de los estudios solitarios

Imagínate que tienes un grupo de música, eres fantástica tocando el instrumento que te gusta o utilizando la viva voz que haces escuchar en cada concierto al que vas. Te gusta lo que haces, disfrutas viajando entre pueblos y pequeñas ciudades con tu grupo compartiendo esa música tan especial que os define y que jamás sonará en los 40 principales.
 
Tras el concierto se acerca el captador de nuevos fichajes de un sello discográfico potente. Dice que está interesado en vosotros,  que vuestro estilo se vería muy bien en las portadas del merchandising que promete vender en los famosos centros comerciales, pero vuestra música puede que no guste a todo el mundo y por eso os pide que sacrifiquéis vuestro estilo a algo más vendible que pueda sonar en las discotecas o en la tienda de ropa tan cool de las grandes capitales. Así entre todos obtendréis más beneficios y ganaréis más dinero.
 
Sin duda suena atractivo, poder vivir de tocar, ser reconocida mundialmente, tener tanto dinero en la cuenta bancaria que ya no tendrás que preocuparte jamás de mirar la cuenta antes de tomar una cerveza por si no te aceptan la tarjeta. Pero a ti te gusta la música que tocas, crees que te define, y con tu juventud quieres seguir disfrutando de esa música que tanto te ha costado componer, qué tantos sentimientos están escrito en cada letra, en cada nota… Decides desechar el contrato y seguir como hasta hoy, siendo fiel a tu producto musical, Tu grupo musical es indie.
 

Indie no significa malo o cutre.

Ser indie o independiente es trabajar fuera del control de una empresa más grande. Ni más ni menos. Puedes ser un estudio indie de 200 trabajadores, puedes ganar millones de euros en beneficios gracias a tu último hit que ha sido potenciado gracias a las revistas y medios que te han aplaudido. Sigues siendo indie siempre y cuando no esté detrás una gran compañía diciéndote como tienes que hacer tu videojuego. Es tan fácil como eso. No es cuestión de cuanto pixelart se vea en tu videojuego, tampoco qué seas una sola persona picando código a tope de bebida energizante. Ser independiente es lo que dice su título: no depender de nadie.
 
Si bien es cierto que la mayoría de los videojuegos indie no están gráficamente a la altura de los videojuegos arropados por las grandes compañías esto se debe a tres factores – en el futuro os hablaré sobre los gráficos -:
 
  1. Las herramientas que las grandes compañías utilizan tienen un coste de licencia elevado para que un estudio independiente de 10 personas se lo pueda permitir: Es más fácil crear bonitos decorados pixelart que un mundo en 3D con todo lujo de detalles y optimizarlo para todas las plataformas. Y cuando digo fácil no me refiero a la habilidad de hacerlo sino al valor económico que conlleva.
  2. Las grandes compañías tienen trabajadores especializados en ramas específicas que hacen que el trabajo sea mucho más rápido que si lo hace la empresa indie anteriormente comentada: La cantidad de tecnología visual, auditiva, de control, etc. invertido, investigado y desarrollado en un videojuego respaldado por una gran compañía es tremenda; impensable para un estudio pequeño.
  3. La compañía independiente tiene que estar más pendiente del valor de producción del videojuego así que reduce costes al máximo fijándose en que no interfiera en la calidad del producto: En el caso de que un videojuego arropado por una gran empresa fracase o no llegue al objetivo de ventas no es tan apocalíptico como si lo hace una empresa independiente, esta última seguramente tenga que cerrar con muchas deudas.
Para finalizar este primer artículo, solo decir que tanto videojuegos independientes como el otro modelo de negocio que es el mainstream son completamente válidos, ni uno es mejor que otro, ni eres superior por jugar a indies y no mainstream. La realidad es que si jugamos es para divertirnos, aprender, desconectar, conocer, socializar, evadirnos… sea el motivo que sea ambos modelos nos darán buenos momentos. Solo que si apostamos por la industria independiente es dar oxígeno a las nuevas empresas.

Artículo escrito por:

Jesús López

Jesús López

Me encantan los videojuegos y por eso creé No Soy Freak.

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